10 acciones para protegernos de la violencia obstétrica

Tal como explicaba en el anterior post dedicado a la violencia obstétrica, el embarazo, el parto y el puerperio son momentos extremadamente sensibles en la vida de las mujeres, y somos especialmente vulnerables a este tipo de violencia, que algunos se empeñan en negar.

protegernos violencia obstétrica maternart
Imagen de Kristina Flour

En este post continuamos hablado de la violencia obstétrica,  en el marco de la campaña «Los 16 Días de activismo contra la violencia de género» promovida por la ONU, y que finaliza el 10 de diciembre, coincidiendo con el Día de los Derechos Humanos.

En esta ocasión, enfocaré el tema desde el punto de vista de las usuarias en el embarazo y el parto: ¿qué podemos hacer nosotros ante este tipo de violencia? No es una pregunta fácil de responder. Vayamos por partes…


1. Primero debemos reconocer que la violencia obstétrica existe y que es un tipo de violencia de género.

Una mujer decía en las redes : «Sí, claro que hay violencia obstétrica. Después del parto tienes que estar contenta, estáis vivos tu hijo y tú. Pero la depresión que tienes después sin saber por qué, te la tragas tú sola. Y la sensación de abuso y desprecio, te las tienes que callar porque se supone que estás bien y no te has muerto al parir.»

Imagen de Sharon McCutcheon

Se da un fenómeno curioso en muchas mujeres que han vivido partos muy intervenidos de «fidelidad al parto»: se trata de un sesgo positivo por el que las mujeres tienden a valorar de forma positiva experiencias que en realidad han sido negativas (Ferreiro-Losada et al., 2013). Está sumamente normalizado el hecho de que nuestros cuerpos tengan que pasar por según qué trances para ser madres.

Parece que tengamos que estar satisfechas porque no hemos muerto ni nosotros ni el bebé, y que esto lo justificado todo. La importancia de este concepto radica en que la verbalización de malas experiencias de parto como positivas normalizan y legitiman la violencia obstétrica que sufrimos en la atención al parto como un trance necesario. Legitima también la mutilación, la desinformación y la infantilización de las mujeres. La triste realidad es que muchas hemos sido manipuladas y no se nos ha explicado el alcance de nuestras elecciones.


2. Toma conciencia de nuestra vulnerabilidad y de nuestra responsabilidad.

No pienso que las usuarias seamos los principales responsables, quien actúa mal desde el poder que le otorga la bata blanca es responsable de sus actuaciones. El obstetra, en el parto, es el especialista que interviene cuando hay complicaciones.

He oído decir a un jefe del servicio de obstetricia de un hospital de Barcelona, ante un auditorio y dirigiéndose a Beatrijs Smulders (comadrona holandesa experta en atención al parto en casa) que los obstetras no reciben formación sobre parto fisiológico. Él mismo asumía que su mirada parte desde el punto de vista de la patología, no desde la normalidad fisiológica. Esto se traduce, según nos explicaba, en una necesidad de intervenir para controlar lo que está sucediendo, sino puede parecer que no hacen nada… Fue una intervención muy impactante y muy valiente por su parte.

Es evidente que las mujeres vamos al hospital a parir porque se supone que es el lugar más seguro en el caso de que aparezcan complicaciones. Es evidente que los y las obstetras están formados para intervenir en estos casos. Lo que no saben la mayoría de mujeres es que la figura mejor formada para atender el parto de bajo riesgo y que se desarrolla con normalidad fisiológica es la comadrona. Lo que no sabe la mayoría de la gente es que según la OMS los partos que presentan complicaciones no deberían superar el 10-15%.


3. Pregúntate: ¿es mejor vivir en la ignorancia o ejercer tu libertad de forma responsable y consciente?

Hay mujeres que no desean saber. Prefieren confiar ciegamente en la atención sanitaria, que las guíen y corrijan. No se plantean participar de su parto o nadie les dice que lo pueden hacer y que tienen la responsabilidad de informarse y escoger. Son víctimas de lo que se llama indefensión aprendida: nuestro sistema patriarcal las ha enseñado que no tienen manera de defenderse. ¿Es mejor vivir en la feliz ignorancia? Espero que tú que lees esto no lo veas igual.

Puede que quien no desea saber es porque en realidad está paralizada por el miedo. La sola idea de pensar en el dolor crea angustia… Así que la solución es evitar pensar en ello, no informar-se, no saber… ¿Y encontrárselo todo el día del parto? Si el miedo al parto es un problema para ti, es una mejor solución buscar apoyo profesional.

No se trata tampoco de que hagamos un máster en obstetricia para poder parir en un hospital con seguridad, esto es responsabilidad de los sanitarios, pero sí es necesario que nos hagamos responsables de nuestro cuerpo y de nuestras decisiones con plena conciencia de lo que hacemos.


4. Asume que no se puede controlar todo y prepárate para tolerar la incertidumbre.

«La decisión perfecta donde no hay renuncias ni riesgos no existe. Pero cuando una decisión se ha tomado desde la conciencia y la información, barajando todas las alternativas y prestando atención a las circunstancias concretas, entonces será más fácil disfrutarla y estar en paz con ella.»

Mi embarazo y mi parto son míos. Marta Busquets Gallego

No podemos controlar todo lo que pasará, evidentemente, pero sí podemos decidir sobre algunos aspectos de gran importancia. Por eso insisto tanto en el plan de parto, documento que todavía tiene que ganarse el reconocimiento que merece y que tendremos que luchar mucho para que así sea. Sin embargo, vale la pena pararse a hacer el viaje que implica la redacción del plan de parto. No sólo por lo que escribirás, sino por todo el aprendizaje que te llevarás mientras lo haces, siempre y cuando estés dispuesta a hacerlo y no a llenar crucecitas sin saber el porqué.

A pesar del plan de parto, hay que asumir que pueden aparecer complicaciones y también debemos contemplar esta posibilidad en el plan de parto. Nunca tendrás el 100% de certezas pero si has podido dejar plasmado en el plan de parto como quisieras que fuera la cesárea, la alimentación de tu hijo y algunos aspectos de los cuidados en la UCIN, si te encuentras en esta situación la podrás vivir con algo menos de angustia.


5. Adquiere un punto de vista más crítico.

Hazte preguntas, lee, duda, pregunta a las sanitarias y sanitarios, investiga, pide segundas opiniones… pero vete preparada para las críticas porque…

«En el ámbito obstétrico, demasiado frecuentemente se representa a las mujeres que muestran signos de responsabilizarse de sus circunstancias, hacen peticiones o sencillamente preguntas, como personas caprichosas que cuestionan a las profesionales de la salud, que son las que saben en exclusiva porque tienen títulos.»

Mi embarazo y mi parto son míos. Marta Busquets Gallego

Tenemos tan normalizadas algunas intervenciones que incluso las pedimos sin ser del todo conscientes de sus implicaciones, como los tactos vaginales, la epidural o cesárea de elección.

A menudo sufrimos violencia obstétrica y ni siquiera somos conscientes: conozco mujeres que explican que al final del embarazo el obstetra les hizo un tacto doloroso y sangraron, y que «algo tocó» por qué les dijo que en dos días parirían… Algunas sabemos que esto es una maniobra de Hamilton, para la que se debe informar previamente a la mujer para valorar los efectos indeseables que se pueden presentar. Otros explican que la comadrona se les subió encima para ayudarla a empujar… Sabemos que esto es una maniobra llamada de Kristeller que está prohibida por los graves peligros que conlleva tanto para el bebé como para la madre.

Estos son sólo dos ejemplos de violencia obstétrica flagrante que tenemos normalizados. Otros nos pasan inadvertidos excepto por que te hacen sentir fatal y encima piensas que quien está fallando eres tú. Por ejemplo, en la sala de partos te dicen cómo tienes que respirar, como tienes que empujar… y si no lo haces como ellos te indican, pueden decirte que no colaboras suficientemente. Esto hace sentir a muchas mujeres inútiles, inadecuadas y malas madres… La realidad es que anestesiadas hasta las cejas es imposible saber cómo empujar ni cómo respirar. Son dos actos automáticos que surgen de forma instintiva en un parto normal. ¿Y qué decir de la episiotomía?

«La episiotomía no protege frente a prolapsos, incontinencias o desgarros graves (al contrario: a menudo provoca desgarros gravísimos), y la política de restricción de las episiotomías no tiene ninguna incidencia negativa sobre el estado de los bebés al nacer.

La OMS recomienda no superar una tasa del 10% de episiotomías, que respondería verdaderamente a las indicaciones probadas; Suecia está en un 6% para primíparas (mujeres que dan a luz por primera vez); Gran Bretaña en un 13%; Francia, casi en un 70%, y España… en torno al 90%.«

Qué es la episiotomía. El Parto Es Nuestro
https://www.elpartoesnuestro.es/informacion/que-es-la-episiotomia

¿Puede ser que las suecas o las inglesas estén «mejor hechas» y no necesiten tantas episiotomías? Quizás el problema es que en general no tenemos partes normales, sino excesivamente medicalizados. Quizás es que no nos preparamos ni nos preparan realmente de forma adecuada para enfrentarnos a las sensaciones extremas del parto… Hay que tomar conciencia de que el embarazo y el parto son procesos fisiológicos y no enfermedades. Requieren un seguimiento y una asistencia sanitaria, sí, pero no tan activa como pensamos sino más bien expectante y respetuosa con el proceso natural que es.


6. Busca fuentes de información fiables y contrastadas.

Hay asociaciones como Dona Llum o El Parto Es Nuestro que tienen muchísima información contrastada y basada en la evidencia científica. Hay numerosos grupos en las redes sociales donde intervienen profesionales respetuosas y ayudan a resolver dudas, grupos de madres, grupos de apoyo a la lactancia materna, libros que te recomiendo leer como «La Nueva revolución del nacimiento» de Isabel Fernández del Castillo , «Parir» de Ibone Olza, «Mi embarazo y mi parto son míos» de Marta Busquets, «Mamá desobediente» d’Esther Vivas, «Parto seguro» de Smulders i Croon…

Tienes la Estrategia de Atención al parto normal del Ministerio de Sanidad y la Ley de autonomía del paciente 41/2002 en internet… En este blog también puedes encontrar más información sobre el plan de parto y sobre como hacerlo. Además, te puedo acompañar en este proceso.


7. Conoce la legislación que tienes de tu parte.

Hay un desconocimiento general de la normativa que debe protegernos (Ley de autonomía del paciente 41/2002 i Estrategia de Atención al parto normal) por parte tanto de sanitarios y sanitarias como de las usuarias, una estructura basada en el abuso de poder y una falta generalizada de humildad y respeto hacia la usuaria-paciente. Todo ello mantiene un status quo de infantilización y sumisión de las mujeres en el seguimiento del embarazo y en las salas de parto respecto el personal sanitario.

Artículo 4. Derecho a la información asistencial.

1. Los pacientes tienen derecho a conocer, con motivo de cualquier actuación en el ámbito de su salud, toda la información disponible sobre la misma, (…) La información, que como regla general se proporcionará verbalmente dejando constancia en la historia clínica, incluye, como mínimo, la finalidad y la naturaleza de cada intervención, sus riesgos y sus consecuencias.

Artículo 8. Consentimiento informado.

1. Toda actuación en el ámbito de la salud de un paciente necesita el consentimiento libre y voluntario del afectado, una vez que, recibida la información prevista en el artículo 4, haya valorado las opciones propias del caso.

2. El consentimiento será verbal por regla general. Sin embargo, se prestará por escrito en los casos siguientes: intervención quirúrgica, procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasores y, en general, aplicación de procedimientos que suponen riesgos o inconvenientes de notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud del paciente.

Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica.

De hecho, la Ley de autonomía del paciente es del 2002 i la Estrategia de atención al parto normal, del 2007. Las ley y normativas existen pero no acaban de traducirse en prácticas respetuosas porque esto depende de los valores y la cultura reinante. La cultura y los valores se basan en la sumisión de la mujer, en el «parirás con dolor» bíblico y en la idea de madres abnegadas y sacrificadas por sus hijos. Como se dice en castellano «del dicho al hecho, hay un trecho «.

De verdad te invito a leer la ley de autonomía del paciente 41/2002: son pocas páginas y se entiende perfectamente. Si te animas o te interesa la normativa, también puedes leer la Ley 44/2003, de 21 noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias.


8. Pondera los riesgos, efectos secundarios, alternativas…

Con toda la información que recojas que te sea útil, deberás valorar los riesgos, efectos secundarios y alternativas a las que puedes optar en función de tu situación personal, y esta sólo la conoces tú. Tus profesionales sanitarios de referencia te habrían de proporcionar toda esta información. Pregúntales todo lo que quieras saber. Será una buena manera de que te hagas una idea de su posicionamiento. Pero hazlo con tiempo suficiente por si decides que quieres otro centro u otro profesional para que te acompañe y te atienda en el parto…

Los planes de parte son bien recibidos allí donde se hacen bien las cosas. "

Judith Lothian

9. Toma conciencia de que tus acciones repercutirán en las que vengan detrás de ti.

El obstetra del que hablaba antes, terminó su intervención pidiendo a las mujeres que nos apoderamos, que pedimos lo que necesitamos, que exigimos el trato que merecemos… nuevo, parece que las responsables somos nosotros cuando en realidad somos víctimas de un sistema que tiende a infantilizar seleccionados y invisibilizar seleccionados.

El sistema de atención a las mujeres tiene que cambiar y nosotros debemos ser parte del cambio: nos hemos de apoderarse, nos tenemos que informar y debemos luchar contra este el status quo, pero el sistema sanitario debe ganar humildad y debe estar dispuesto a cambiar, a escuchar, a respetar y educar para la salud de las mujeres en el embarazo y el parto.

Mientras esto ocurre, será necesario que nos responsabilizamos de hacer un buen uso de las reclamaciones, quejas y felicitaciones que puedes hacer en el Servicio de atención a los usuarios y usuarias de cualquier centro sanitario. Piensa que gota a gota hacemos un mar y entre todas podemos cambiar inercias.


10. Reconoce las buenas prácticas y las buenas profesionales públicamente.

Soy consciente de que este tema puede despertar animadversión a quien lo lee. Puede ser difícil de creer que quien te ha de proteger y velar por tu salud puede estar vulnerándola en realidad con su práctica. Hay muchos profesionales comprometidos con un trato más humanizador del nacimiento, pero otros que no quieren cambiar una situación que para ellos y ellas es normal, que siempre se ha hecho así, que responde a protocolos obsoletos…

Hay que reconocer los buenos y buenas profesionales que cada día luchan para que la atención a las mujeres sea la mejor para ellas y sus bebés y reconocer las buenas prácticas. De esta manera también tendrán más argumentos para hacerse escuchar dentro de sus ámbitos y contribuir a cambiar los protocolos y la mirada.


Ojalá que tengas un embarazo y un parte respetuoso contigo y tu bebé y pienses que soy una exagerada… Será señal de que has encontrado profesionales comprometidos que te respetan a ti y tu bebé.

Nacen niños cada día. Es un acto cotidiano. Pero para cada mujer y cada bebé el embarazo, el nacimiento y el posparto son momentos trascendentes que se recordarán y acompañarán toda la vida y deberían acompañarse con el respeto que merecen.

Y recuerda que no estás sola. Si necesitas acompañamiento emocional, si tienes miedo al parto, si quieres en sesoram ien el plan de parto o una preparación al parto que te tenga en cuenta A TI, consulta los servicios que ofrezco y no dudes en contactar conmigo. Te acompañaré de forma presencial u online si la distancia es grande.

Te invito a ver el fantástico gag de los Monty Phyton, donde cada palabra no está elegida al azar… Más allá de la exageración, parece que el papel de la madre en el parto no ha cambiado mucho en todos estos años.


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