Porteo, lactancia y bienestar emocional en la maternidad

Un vínculo sano entre madre y bebé es la base para un desarrollo emocional y social sano.

¿El porteo es una moda?

El porteo es la manera más natural, después de los brazos, para llevar nuestros bebés de un lugar a otro o de atenderlos mientras nosotros desarrollamos nuestras actividades habituales. Los humanos lo hacemos con algún tipo de utensilio desde la prehistoria para cuidar de las crías y poder desplazarnos. Antes, cuando aún teníamos el cuerpo cubierto de pelo, los bebés se cogían bien fuerte con las manos. De ahí que nuestros bebés todavía conserven algunos reflejos arcaicos que recuerdan aquellos tiempos. Una vez lo perdimos, los humanos hemos tenido que crear una respuesta tecnológica al problemas. El porteo fue la respuesta: Ya fuera con pieles de animales, hojas, lianas o tejidos, las hembras hemos llevado a los bebés en contacto con nuestro cuerpo.

Hoy en día, en nuestra sociedad occidental hemos inventado las mochilas portabebés y hemos adaptado los fulares de modo que tenemos a nuestro alcance todo un abanico de posibilidades para portear. Si quieres conocer las diversas opciones y saber más sobre porteo ergonómico, visita esta entrada de nuestro blog.

El porteo se convierte en una herramienta que favorece el vínculo madre-bebé, entre otras como la lactancia materna a demanda, el colecho, el contacto piel con piel, los besos y abrazos, las miradas, las caricias… El hecho de llevar un bebé tan cerca de nuestro cuerpo hace que la relación con él cambie de repente, que desarrollamos una necesidad de protegerlo y amarlo aunque no sea nuestro hijo.

¿Por qué?

Los bebés nacen programados para que sus madres se enamoren de ellos. Según dice el profesor experto en vínculo y apego Arun Mantsukhani, los rasgos físicos de los bebés nos provocan mucha ternura: ojos grandes, cabeza grande, Boca, nariz y mejillas pequeñas, cara redonda…

Por otro lado está el olor del bebé. Es bien sabido que el órgano del olfato es el más antiguo y desarrollado del cerebro animal. En nuestro caso, ha cedido espacio a otros sentidos a través de la evolución pero su funcionamiento sigue siendo instintivo y puede hacernos recordar experiencias muy lejanas en el tiempo y con gran carga emocional. Tal y como explica Nils Bergman, el olor del bebé actúa sobre los centros cerebrales de la madre y le provoca un pico de oxitocina que es la hormona del amor, de la ternura y de las relaciones sociales, entre otras funciones. Es tan fuerte que incluso provoca esta reacción en los demás adultos que no tienen nada que ver genéticamente con el bebé. Esto es un mecanismo de preservación de la especie, de forma que cualquiera pueda vincularse con el bebé y cuidarlo si falta la madre.

Por su parte, el bebé nace esperando los brazos y el pecho de la madre. Es su hábitat natural y donde se siente seguro. Reconoce su olor y el de la leche, y se guía por el olfato y la vista para encontrar el pezón, agarrarse y mamar. El olor de la madre le calma, su voz, el sonido de su corazón… la madre es la mayor fuente de estímulos para el bebé y cuando le falta la madre se desespera y llora. Todo lo que sea estar separado del cuerpo de su madre es sinónimo de sentirse en peligro. Como dice Nils Bergman, «Lo peor que le puede pasar a un bebé es que lo separen del cuerpo de su madre». Es instintivo y durará hasta que sea capaz de vincularse a otras personas y sea capaz de desplazarse por sí mismo. Entonces habrá terminado la etapa de la’exogestación pero estará vinculado a la madre igualmente y no querrá que desaparezca de su vista.

 

¿Por qué explico todo esto?

Porque el porteo es una herramienta que facilita el bienestar del bebé y también de la madre.

Cuando el bebé es porteado está en contacto constante con su madre: siente su olor, su voz, la puede ver y tocar constantemente. No se siente en peligro, está en su hábitat natural. Además, tiene acceso fácil y rápido al pecho así que puede alimentarse tantas veces como necesite y durante el tiempo que necesite. Esto facilita una producción de leche apropiada a la necesidad del bebé. Sus necesidades básicas están 100% cubiertas: seguridad, comida y calor. No tiene necesidad de inquietarse y llora menos. Puede dormir cuando quiere y lo hace acompañado del vaivén de los pasos de la madre, los mismos que cuando estaba en el’útero materno.

En el caso de la madre, el hecho de llevar al bebé cerca hace que sienta más bienestar. En primer lugar, porque el olor del bebé le provoca el sentimiento de amor incondicional y la necesidad de cuidar de él. En segundo lugar, el pico de’oxitocina aumenta la producción de leche, que se adapta a las necesidades nutricionales del bebé. La madre se siente empoderada como mujer y eficaz como madre: siente amor hacia él, quiere cuidarlo y es capaz de amamantarlo. Se siente una buena madre. Esto aleja los fantasmas de la depresión posparto, incluso cuando el parto ha sido muy intervenido. Los días del baby blues pasan mucho mejor y recuperamos las ganas de salir y hacer cosas porque las podemos hacer con el bebé en contacto con nosotros.. La madre se siente ligera de nuevo y que puede hacer muchas de las tareas de la vida cotidiana. Se siente independiente, autoeficaz y segura. El pecho no es un problema y lo protege de las manos de los extraños que lo quieren tocar. La sincronización madre-bebé mejora cada día que pasa de manera que ella es capaz desde muy pronto de adelantarse y reconocer las necesidades del bebé.

¿Y el padre, ¿qué?

No estamos hechos para criar en soledad, como dice Ibone Olza, por lo tanto la madre no puede estar con el bebé todo el tiempo. El padre puede cogerlo en brazos y, entre otras muchas tareas, también puede portearlo. Esto favorecerá el vínculo de amor entre el padre y el bebé y también la aparición de sincronización entre ambos, de manera que el padre, al igual que la madre, aprenderá a detectar las necesidades del bebé con certeza. Esto, al igual que ocurre con la madre, lo hará sentir mejor padre, aumentará su autoestima y su autoeficacia como padre y fortalecerá el vínculo con su bebé.

 

¿Y si este sentimiento de amor no sale naturalmente?

El porteo está especialmente indicado cuando el parto ha sido difícil, ha habido separación madre-bebé o hay dificultades en la lactancia. Al igual que con el colechoo o el piel con piel, el porteo favorecerá la superación de estos obstáculos que son muy habituales en nuestro entorno debido al exceso de intervencionismo médico en nuestros partos. Estas herramientas te ayudarán a recuperarte emocionalmente de la conmoción que suponen y a compensar lo que no pudo ser en su momento, a través de mecanismos biológicos como son el olor y el piel con piel con el bebé. Un vínculo sano entre madre y bebé es la base para un desarrollo emocional y social sano.

 

Si consideras que necesitas asesoramiento en porteo, quieres conocer las posibilidades del porteo, los diferentes portabebés y cómo usarlos, ¡no dudes en ponerte en contacto con nosotros!

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