La maternidad, para mí

Si he de expresar qué significa la maternidad para mí o como la vivo yo en una sola imagen, sin duda elijo esta imagen. Esta fotografía la realicé yo misma a Elgol, un playa en la isla de Skye, en Escocia.

Playa de Elgol, isla de Skye en Escocia. Fuente: archivo fotográfico propio.

En la imagen podéis ver una playa rocosa, con montañas al fondo y unas nubes amenazantes. No es una playa convencional como las que acostumbramos a ver en las fotografías veraniegas, aunque también se tomó en verano. En una fotografía de playa veraniega esperas ver un mar azul turquesa, arena fina y blanca, un sol radiante, palmeras y la promesa de la felicidad y la tranquilidad. Esta otra playa es más cercana a la realidad de la maternidad, desde mi punto de vista. Ahora os explicaré por qué.

Si llegas aquí con chanclas y toalla…

Para empezar, la playa de la foto nada tiene que ver con las playas estivales que comentaba. Si llegas a esta playa con tu toalla y tus chanclas (suerte que no fue el caso), no sabrías por dónde caminar ni dónde poner tu toalla y mucho menos como meterte en el agua fría (que tenía que estar a unos 10 ºC). De esta forma, vivirías tu día de playa con mucha frustración («si lo llego a saber no vengo, debería haberme informado antes de donde iba, en tal otra playa hubiéramos estado mejor…»). Así es la maternidad cuando lo que un@ se imagina es que tendrá un bebé tranquilo que sólo comerá y dormirá, que seguro que dormirá toda la noche, que nos dejará tiempo para seguir con nuestras cosas, que nuestro cuerpo volverá a ser el mismo, que nuestra relación de pareja no cambiará, que la / el bebé se lo comerá todo sin quejarse, que la lactancia funcionará fantásticamente y que seremos felices desde el primer día y para siempre.

Podemos ver en la foto que está nublado: hay unas nubes que amenazan con tormenta en cualquier momento, aunque después vuelva la calma. Pero es una calma momentánea, porque de repente puede cambiar el tiempo. Y así es también la maternidad, tal como yo la vivo: la tranquilidad que antes de ser m(p)adres no apreciábamos, ahora se vuelve momentánea y siempre está amenazada por cualquier cambio repentino, por cualquier imprevisto que se puede traducir en una tormenta (dile una caca imprevista, unos planes que no podrás hacer, un vómito al bajar del coche, una pataleta en el peor momento…). Menos mal que esto cambia cuando aprendes a llevar paraguas, impermeable y botas de agua todo el día, cuando aceptas que esta es tu nueva realidad y que tienes que adaptarte a la playa en la que te encuentras. Guardas y olvidas las chanclas y la toalla y te tiras a disfrutar de esta nueva playa o estás perdida / ut.

Y es que desconocemos la realidad porque no la vemos. Los mass media, sobre todo la publicidad, nos venden la imagen de una maternidad perfecta si compramos aquello o lo otro; las «celebrities» lucen felices después de sus partos sobre alfombras rojas, presumiendo de que caben en una talla 36 al mes de parir, y paseando tranquilamente sus cochecitos denosécuántosmilesdeeuros; filmes y series pintan horribles los partos y los pospartos casi pasan inadvertidos. Así que, fiel reflejo de lo que creemos que debe ser la m(p)aternidad, familiares y amigos que tienen bebés niegan la realidad que viven «¿Como llevas la m(p)aternidad? Bien, bien, estoy encantad@!» Cuando en el fondo es posible que el nuevo papá o la nueva mamá esté pensando «todo el mundo espera que esté feliz, ¿como no tengo que ser feliz si tengo a mi bebé??»

Pues sí. Puede que ahora no te sientas tan feliz como pensabas porque no sabes ni por dónde empezar, ni cómo cuidar a esta criaturita, ni cómo cuidarte tú, ni qué necesitas, ni a quién pedir ayuda… porque no lo has visto antes, porque nadie te avisó que sería duro, o muy duro. Es probable que ni siquiera hayas cogido en brazos a un recién nacido antes de que al tuyo (a mí me pasó, me daba miedo que se me cayeran…). Llegamos a la maternidad y nos encontramos de frente con una realidad que no esperábamos. Y eso en el mejor de los casos, con un embarazo a término y un parto más o menos bueno. En el caso de prematuros o complicaciones, ni te cuento qué entrada a la m(p)aternidad.

Pero no quiero que os quede la idea de que la maternidad es horripilante, no seré yo quien contribuya a la extinción de nuestra especie. Suerte que los bebés vienen equipados de serie para enamorar perdidamente sus madres que si no… Pero eso da para otro post.

Aprendices de surf

Volviendo al tema, es cuestión de saber qué se nos viene encima y aceptarlo con sus cosas buenas y sus cosas malas. Es cuestión de vestirse de neopreno y aprender a hacer surf sobre estas olas. Al principio caeremos mil veces pero nos levantaremos, aprenderemos poco a poco a escuchar el mar y el viento y acabaremos disfrutando del surf, o de pisar los charcos o de saltar entre las rocas… Le sacaremos partido a esta nueva vida cambiando de perspectiva, adaptándonos nosotros a los niños y no exigiéndoles que se adapten ellos a nuestra idea de lo que deberían ser. Eso sí, sin perdernos a nosotr@s mism@s: cuidándonos y pidiendo cuidados a las personas de nuestro alrededor. Y reservando espacios para reencontrarnos con nosotr@s mism@s… En el posparto esto puede ser ciencia ficción pero no sufráis, poco a poco iréis encontrando estos pequeños pero reconfortantes espacios.

Y no olvidéis que en pocos años estas criaturas crecerán y ya no serán tan dependientes como cuando nacieron y podremos disfrutar de ellas y ellos de otras maneras, incluso compartiendo la olvidada tranquilidad.

caminando juntos.
Fuente: archivo fotográfico propio.

Así pues, cuando veo la imagen de esta playa no puedo más que decir que es preciosa, que es perfecta, que me puedo pasar horas contemplando su terrible grandeza y su belleza natural, aunque ya no me lleve chanclas ni toalla.

¿Y donde encuentro yo este vestido de surf, estas botas de agua y el impermeable? Pues en los grupos de acompañamiento a la maternidad y la lactancia… No hay nada mejor que escuchar la realidad que allí se muestra sin tapujos para prepararse para el temporal. Al fin y al cabo, si después no hay para tanto lo viviremos mucho mejor que si nos esperábamos un día de sol y playa típico.

A los que serán padres y madres: sois bienvenidos en los grupos de crianza y lactancia. No encontraréis mejores maestros que vuestras compañeras y compañeros.

Comparte en las Redes Sociales:

Una respuesta

  1. ES UN
    | Responder

    Pues sí Isa… así es la maternidad… ???

Dejar un comentario