¿Por qué necesitamos hacer grupos de madres?

Cuando fui madre por primera vez, pasé de tener las 24 horas del día tiempo para mí, a que un pequeño bebé dispusiera de todo mi tiempo y mi cuerpo sin que nadie me lo hubiera advertido. De ser totalmente autónoma a necesitar que alguien viniera a casa para poder ducharme ... Me parecía que era una inútil total: ¿cómo es que las demás se espabilaban tan bien y yo no?

La verdad es que en ese momento mis amigas más cercanas todavía no habían sido madres… La falta de referentes y de tribu me hacía percebre'm a mí misma poco resolutiva y hábil.

Con el segundo hijo la cosa fue diferente. Y no tanto porque ya tuviera experiencia… Bien, algo sí, pero lo cierto es que el segundo tenía un «manual de instrucciones» totalmente diferente del primero. Lo que me resultó más útil fue el grupo de whatsapp que formamos las mujeres que coincidimos en el grupo de preparación al parto de nuestro CAP. Además, por aquellas fechas mis amigas más cercanas ya habían sido madres y me servían de referencia y espejo. Ahora sí que tenía una tribu.

Las «supermamis» del CAP hicimos el esfuerzo de encontrarnos a menudo, siempre que podíamos y así charlar también cara a cara. Todas estábamos transitando el mismo más o menos, en el mismo espacio y tiempo. El hecho de poder compartir lo que nos iba pasando y nuestras dudas nos hacía ganar seguridad.

Puedo garantizar que lo que se siente y se aprende en un grupo de madres no se puede expresar con palabras: son sensaciones, ideas, aprendizaje propio y ajeno… es un sentimiento de grupo. La certeza de saber que no estás sola.

Por eso creo que es tan importante formar grupos de madres, espontáneos o provocados.

A medida que fui aprendiendo sobre psicología perinatal, descubrí que eso de hacer grupos de madres no es tan raro, sino más bien natural. Las mujeres sentimos la necesidad de juntarnos con otras mujeres y hacer comunidad, pero esta necesidad aumenta con el embarazo y en el posparto. ¿Por qué será?

Porque como siempre repito, no estamos hechas para criar en soledad, sino en tribu.

La maternidad en realidad no tiene el apoyo social que esperábamos y a menudo pensamos que lo que nos pasa debe ser silenciado, que sólo nos pasa a nosotros y que, como el resto, debemos poder resolverlo solas. No es cierto. La realidad es que las mujeres necesitamos darnos apoyo y compartir lo que nos pasa con nuestras iguales.

Si algo podemos tener en común tú y yo es que somos madres o padres y que nos enfrentamos a la crianza de nuestros hijos con mucha voluntad pero un poco perdidos… Seguramente tendremos formas diversas de entender la crianza, pero apostaría a que nadie diría que es fácil

La crianza de los hijos puede ser apasionante pero también agotadora… Cómo podemos hacer para que sea más sencilla? Qué aconsejaría a una madre reciente?

FORMAR PARTE DE UN GRUPO DE MADRES



Qué dicen los expertos

«Las madres no saben en qué grado su experiencia es común a todas y, por lo tanto, no saben cómo empezar a hablar de ella. Las nuevas madres a menudo se cuestionan si las demás están atravesando unas circunstancias similares »

D.N. Stern

«Probablemente haya oído que tienen que estar al pie del cañón las 24 horas del día, pero nunca se hubiese imaginado lo que eso representa en realidad. (…) Se supone que, de alguna manera, usted está cualificada para ese trabajo sin entrenamiento especial alguno.»

D.N. Stern

«Está sola en un camino que sólo ella puede recorrer. Y quizá la asuste reconocer que no sabe lo que tiene por delante. Con todo, éste parece un buen comienzo para ser madre. Le permite comenzar desde una posición de humildad. Y desde la humildad es más fácil aprender.»

N. Stadlen

«Ninguna mujer debería pasar los días a solas con los niños en brazos. Es responsabilidad de las mujeres reconocer que necesitamos volver a juntarnos. Que si funcionamos colectivamente y dentro de circuitos femeninos, la maternidad puede resultar mucho más dulce y suave.»

La. Gutman

“El grupo puede ayudar también en esos momentos de ansiedad en los que una madre está convencida de que lo hace todo mal (…). Suplica a los demás que, por favor, le digan qué hacer. Y, sin embargo, lo que suele resultarle más útil, si está a su alcance, es la cálida comprensión de otras madres.”

N. Stadlen

Está demostrado que las madres que tienen un espacio donde poder expresar sus angustias durante el posparto y la crianza desarrollan:

  • más estrategias de afrontamiento ante las adversidades de esta etapa,
  • disminuyen la ansiedad y el estrés,
  • se vinculan mejor con sus hijos
  • y se sienten mucho mejor. Una tribu es necesaria.

Beneficios de los grupos de madres

Formar parte de un grupo de madres:

  • Ofrece apoyo en la transición a madre, que lleva un tiempo y es una conmoción en el sentido de que sus vínculos, actitudes, creencias, imagen de sí misma… todo está sujeto a cambios. El resultado es una nueva identificación maternal.
  • Empodera tanto a la mujer gestante como la que ya es madre. Se sabe que en las diferentes culturas del planeta las embarazadas tienen necesidad de establecer relaciones de confianza con otras mujeres con más experiencia que ellas.
  • Cubre las necesidades emocionales de la mujer embarazada y de la que ha sido madre. Si estás embarazada, no se me ocurre mejor consejo que formar parte de un grupo de madres que te acompañen antes y después del nacimiento de tu hijo o hija.
  • Proporciona acompañamiento en el inicio de la maternidad como momento de crisis vital.
  • Ayuda a resituar la identidad femenina: ser mujer vs. ser madre. Actualmente, la identidad femenina pasa antes por ser mujer que por ser madre y es algo deseable que nos ha costado mucho conseguir. Pero si el «ser mujer» ya es bastante difícil, imagina cuando se añade el «ser madre»…
  • Visibiliza la maternidad como cuestión «política».
  • Rompe el aislamiento
  • Ofrece contención
  • Crea solidaridad
  • Promueve alianzas, la ayuda mutua, vínculos de amistad…
  • Transmite sabiduría, competencias biológicas, relacionales, psicológicas y espirituales;
  • Previene la psicopatología: el espejo que supone el grupo de mujeres puede ayudarte a determinar si lo que a ti te pasa es común o no. Es una oportunidad de oro para prevenir trastornos mentales típicos de la etapa perinatal.
  • Favorece la adaptación psicológica y social a la maternidad
  • Promueve la salud primal a corto y largo plazo
  • Fomenta el empoderamiento y el crecimiento personal

Es muy importante poder hablar de los sentimientos y emociones que aparecen con la maternidad, ya que suponen una vivencia nueva que a veces nos puede angustiar debido a la falta de referentes que tenemos en nuestra sociedad en cuanto a la maternidad. Normalmente, cada una lo vivimos más o menos en solitario, a no ser que tengamos la suerte de tener un grupo de madres al alcance; mujeres que están transitando el mismo momento vital que tú, en las que reflejarse y con las que compartir los tropiezos y los triunfos de la nueva etapa.


¿Qué haremos en el grupo de madres?

Lo que haremos en el grupo de madres es fundamentalmente poner en común aquellas situaciones que nos hacen sentir inseguridad, angustia… El grupo se convierte en algo vivo del que surgen inquietudes y preguntas a las que intentamos dar respuesta entre todas.

Cuando las madres nos juntamos y hablamos de nuestras experiencias surge una magia que nos hace más fuertes. No hay que hacer mucho para ver esta magia… Sólo abrirse y compartir. Con esto basta… El hecho de ver que las vivencias son compartidas nos devuelve energía y la seguridad de saber que se está haciendo bien.


Temas que se pueden tratar en el grupo de madres:

  • Sobre la relación madre-bebé
  • identidad materna
  • Volver al trabajo (remunerado)
  • Dudas y más dudas
  • la pareja
  • niño: el dormir, la alimentación, los berrinches…
  • lactancia materna, artificial, alimentación complementaria
  • El son
  • Convertirse en padre: cómo afecta la paternidad a los hombres
  • Cuando llega el segundo hijo
  • abuelas (madres y suegros)
  • las vecinas, el carnicero, la del banco, la señora del bus ...
  • Feminismo y maternidad
  • miedos, angustias…

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