Permiso de paternidad ampliado: ¿la igualdad que estamos esperando?

El pasado 1 de marzo de 2019, el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto-Ley por el que el permiso de paternidad se amplía a 8 semanas, permiso que se irá ampliando a 12 semanas en el 2020 y a 16 semanas en el 2021, equiparándose así al actual permiso de maternidad. El Real Decreto- Ley entra en vigor el 1 de abril de 2019, si no lo retrasan más. Según la nueva normativa, las seis primeras semanas después del nacimiento se disfrutarán ininterrumpidamente y a partir de ese momento, los padres y las madres pueden alternar las semanas de permiso, pero las semanas de una u otro no son transferibles. El permiso de paternidad es un derecho del trabajador pero no es obligatorio.

El objetivo de este Decreto-Ley es, según el Gobierno, «garantizar la igualdad entre hombres y mujeres en el mundo laboral». ¿Lo conseguirá? ¿De verdad dejarán de preguntarnos en las entrevistas laborales si queremos tener hijos? ¿De verdad esta medida servirá para que no nos despidan de forma improcedente si estamos embarazadas? Tengo mis dudas…


¿Cuál es la situación en otros países de Europa?

El permiso de paternidad es muy variable en función del país en el que se aplica: oscila entre los tres días de Francia y los 480 días de Suecia, donde se reparten estos días entre los dos progenitores.

Según se puede ver en la gráfica facilitada por la Plataforma PETRA (Plataforma de madres feministas por la ampliación de los Permisos Transferibles), España pasará a tener el permiso de paternidad intransferible más largo de Europa, junto con Noruega, Suecia y Austria, mientras mantiene en 16 semanas uno de los permisos de maternidad más cortos de todo el continente… Muy lógico todo…

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Según dijo Patricia Merino en «El País», «Se habla continuamente de la maternidad como una imposición o carga, pero la gran mayoría de las madres actualmente lo hemos elegido, y deseamos criar a nuestros hijos«.

Y es cierto. El posparto dura más allá de las seis semanas del rigor, tenemos un bebé que nos necesita; si queremos hacer lactancia materna, las 16 semanas sólo son el principio… Volver a trabajar puede ser lo último en lo que pensamos. Muchas nos hubiéramos quedado más tiempo en casa sin volver a trabajar para cuidar de nuestro bebé.

La mayoría somos mujeres adultas que hemos decidido ser madres (y padres con nuestras parejas) y sabíamos que a partir de ese momento deberíamos tener cuidado de ellos. La maternidad no necesariamente debe ser una imposición de la sociedad machista en la que vivimos. Quedarse en casa puede ser revolucionario, aunque a simple vista no lo parezca, siempre que sea nuestro deseo y nuestra decisión, no una imposición externa.

Otra cosa es el caso en el que la mujer se encuentra sola, todo el día, cuidando del bebé, sin suficiente apoyo, con dudas y dificultades y una pareja que aparece por las noches y ha tenido un día agitado en el mundo exterior y que te dice «que cansado que estoy» como si tú no hubieras hecho nada en todo el día… Entonces sí tienes ganas de volver al trabajo para dejar de hablar de cacas y hablar de todo lo que te definía como persona antes de ser madre… Pero esto no lo arreglará una más larga baja de paternidad.


Se pretende equiparar la figura de la madre y la del padre en la etapa del posparto y en los primeros meses de vida del bebé, ignorando así las necesidades del bebé y de la madre. Tanto da si te has de recuperar de un parto, una episiotomia, una cesárea, hemorragia, un parto múltiple, una lactancia problemática,… Lo que se consigue así es invisibilizar la maternidad y quitarle la poca importancia que actualmente la sociedad le otorga en nombre de una igualdad mal entendida, como ya tristemente nos tienen acostumbradas.

Pero volvamos al fantástico permiso ampliado e intransferible del padre. Evidentemente tiene cosas positivas. Está claro que los padres necesitan una mejor baja de paternidad para que puedan cuidar adecuadamente de la madre, de la hija o hijo recién nacido y de las hijas o hijos mayores, si tienen.


PUNTOS POSITIVOS DE LA MEDIDA:

  • Las parejas podrán estar más disponibles para apoyar y sostener durante los primeros meses: Esta baja ampliada debería ser la oportunidad para que tengan más cuidado tanto de la mujer como del hijo o hija recién nacido. No debería utilizarse para otras cuestiones, ya que la madre de verdad necesita este apoyo de su pareja.
  • Pueden vincularse mejor con el bebé: proporcionar el espacio para estar y cuidar de él favorece la creación del vínculo seguro y la sincronización con las necesidades del bebé.
  • Pueden encargarse de muchas más cosas, más allá de la burocracia y las visitas.
  • Pueden comprender mejor las vicisitudes de la primera crianza, ya que pasan más tiempo en contacto directo con el recién nacido.
  • Pueden asumir un rol de cuidador tanto de la madre como del bebé, sin embargo es necesario que aprendan a hacerlo y se dejen asesorar. Ni las mujeres nacemos sabiendo criar ni los hombres tampoco. A menudo tenemos que desaprender lo que creemos que sabemos para adaptarnos al bebé y la madre en el posparto, un momento sensible como ningún otro en nuestra vida.
  • Enriquece al hombre ya que puede ejercer un tipo diferente de masculinidad: en los cánones de masculinidad actuales los hombres no suelen ser cuidadores. La paternidad les da la ocasión de poder aprender a desarrollar un nuevo rol que pueden realizar desde la humildad, aportándoles una nueva visión de sí mismos más flexible y completa.
  • Las mujeres ganamos de forma indirecta la compañía de las parejas, su apoyo y ayuda. Esto debería redundar en más ratos de descanso, menos carga mental y menos tareas a realizar, ya que la tarea principal de las mujeres en el posparto es cuidar del bebé.

El problema es que hay OTROS PUNTOS MÁS URGENTES que no se han tenido en cuenta:

  • No resuelve la demanda principal: EL AUMENTO DEL PERMISO DE MATERNIDAD.
  • No resuelve el problema de la LME durante los primeros 6 meses: aunque implica que quien quiera amamantar se vea obligada a hacer un banco de leche, sacarse leche en el trabajo y mil obstáculos más… Las farmacéuticas no pierden… muchas mujeres dejarán la LME para pasar a la lactancia artificial por la presión de volver al trabajo y de un padre que deberá alimentar al bebé.
  • No respeta laexogestación, período de la vida del bebé que va desde el nacimiento hasta los 9 meses de vida aproximadamente, en que el bebé necesita estar cerca de la madre para terminar su desarrollo.
  • No respeta la voluntad de muchas mujeres de querer criar a nuestros hijos y disfrutar de sus primeros meses de vida.
  • No pone en primer lugar las necesidades del bebé, que reconoce la madre como su espacio seguro natural.
  • No permite la transferibilidad del permiso de manera que haya más flexibilidad entre un permiso y otro. Esto se traducirá en que muchos hombres volverán al trabajo antes de lo previsto sin que las mujeres puedan disfrutar del tiempo que ellos no utilizarán.
  • Implicará necesariamente, en gran número de casos, que los padres tomen el «segundo turno», es decir, iniciarán la parte que les quede de la baja (10 semanas) cuando la mujer agote su parte, o se irán intercalando. De esta forma, ni se trabaja bien, ni se cría con tranquilidad.
  • Las madres continuarán quedándose solas tras las primeras 6 semanas y tendrán que volver al trabajo sí o sí después de las 16 semanas dejando un bebé que ni siquiera tiene 4 meses al cargo de su padre, que pondrá muy buena intención pero que no tiene pechos. Las farmacéuticas no pierden…
  • El motivo de la decisión parece más político que social: a las puertas de unas nuevas elecciones, tomar medidas como ésta asegura muchos más votos. Refleja perfectamente la importancia que da el Gobierno actual a las mujeres, la maternidad, la crianza, la primera infancia… En resumen, la próxima generación de ciudadanas y ciudadanos.
  • Las mujeres no ganamos nada de forma directa, sino indirecta, al tener a nuestra pareja más (presuntament) disponible.
  • Esta igualación en el permiso no significará ninguna ventaja laboral para la mujer, que se verá obligada igual que ahora a coger excedencias o reducciones de jornada para poder continuar al lado de su bebé más allá de 16 semanas de vida.

Ahora se me plantean una serie de dudas…

  • ¿Qué pasa si la pareja no quiere asumir el rol de cuidador y prefiere utilizar ese tiempo para hacer algo que le resulte más interesante (como preparar un maratón…) ?
  • ¿Qué pasa si la pareja no quiere asumir este nivel de cuidado que necesita un bebé y prefiere volver al trabajo? ¿Tenemos que obligarle a ejercer este papel? Las semanas en las que él renuncia se pierden… Sería bueno para el bebé estar con alguien que no quiere cuidarlo? Ya sabemos que no.
  • ¿Están preparados los hombres de nuestra generación para el cuidado de un bebé durante 10 semanas mientras la madre trabaja? Implica un aprendizaje que no todos estarán dispuestos a asumir…
  • ¿Qué pasa con las familias monoparentales? Los hijos e hijas de madres solas o padres solos no gozarán del privilegio de tener su madre o padre a su lado durante 8 meses, sino que se quedarán con los 4 meses actuales y listos. Una discriminación como un templo.

Finalmente, llego a algunas CONCLUSIONES:

  • Aún no se ha entendido el concepto de igualdad… Queremos igualdad en derechos, obligaciones y oportunidades, pero necesitamos que se reconozcan nuestras diferencias, algunas de las cuales se ponen en evidencia con la maternidad: es el cuerpo de las mujeres que transita la gestación, el parto y el posparto, no el del hombre y bien sabemos que el cuerpo y la mente no se recu esperan en 6 semanas. Además el bebé necesita su madre y la madre necesita el bebé. Es natural, es normal, es deseable y es lo que necesitamos para criar una sociedad futura más sana y justa.
  • Se ignora el período deexogestación del bebé y se considera por igual madre y padre. Invisibiliza el parto, el posparto, el inicio y continuación de la lactancia y la exogestación. Como dice Nils Bergman «lo peor que le puede pasar a un bebé es que lo separen del cuerpo de su madre ». No quiere decir que madre y bebé deban estar juntos constantemente pero sí que la madre debe estar cerca y ser accesible a las necesidades del bebé. Que el padre esté presente es también importante, sobre todo porque debe vincularse con el bebé y servir de apoyo a la madre en esta tarea, pero el centro es la díada madre-bebé. El padre es el soporte principal de la madre, y ella del bebé.
  • El motivo es político y populista. Se ha tomado la decisión sin tener en cuenta la opinión las mujeres, en nombre de una muy mal entendida igualdad.
  • Seguimos teniendo una de las bajas de maternidad más bajas de Europa. Ahora tendremos uno de los permisos de paternidad más altos de Europa… ¿Quién sale ganando en realidad? Las madres y los bebés, no.
  • ¿Quién, con dos dedos de frente, piensa que a un bebé le da igual que sea el padre o que sea la madre? Un bebé al nacer es capaz de reconocer el olor de la leche de su madre entre la leche de otras mujeres. ¿Quién piensa que no echará de menos a su madre 16 semanas después? Es un error pensar que mamá y papá significan lo mismo para el bebé. Es evidente que ambos pueden cuidarlo pero a quien necesita en mayor medida es a su madre, que es su hábitat natural mientras dura la exogestació.
  • Es cierto que algunas mujeres vuelven al trabajo aliviadas por poder salir de casa, ver gente y poder hablar de otras cosas que no sean cacas, … Pero de esto ellas no son culpables. La responsabilidad es de una sociedad que pretende invisibilizar la maternidad tal y como es, que nos obliga a quedarnos solas en casa para cuidar del bebé sin ningún otro apoyo pero a la vez nos exige que sigamos siendo productivas y consumidoras. ¿Que no es suficientemente «productivo» criar un ser humano? ¿Qué tipo de sociedad queremos para el futuro?

Se habla mucho de feminismo y está extendida la idea que el feminismo defiende ser iguales que los hombres, sin fisuras.

Pues yo no quiero ser igual que un hombre; yo quiero que tengamos los mismos derechos y que se nos reconozcan las diferencias de nuestro sexo que, al fin y al cabo, es imprescindible para la vida de las próximas generaciones.

Yo quiero que se reconozca la importancia y valor de la maternidad, el esfuerzo que supone gestar, parir, exogestar, amamantar y criar una o varias criaturas y que nos dejen hacerlo con alegría, seguridad y dignidad.

Una baja de maternidad no son unas vacaciones; es un tiempo de cuidado, de crisis, de construcción y reconstrucción de una nueva identidad y una nueva vida. Dieciséis semanas no dan ni para situarse…

Es prioritario cuidar a las madres. Es una cuestión de salud, de economía y de política, pero sobre todo de valores.

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3 Respuestas

  1. madre
    | Responder

    Isa gracias por explicarlo tan bien! Me has emocionado con tus palabras. Me siento muy identificada y de acuerdo con todo lo que dices. Siento impotencia de esta decisión del gobierno…. La frase de » y qué pasa si el hombre se prepara un maratón» es muy real…

    • Isabel Márquez, psicóloga perinatal
      | Responder

      Muchas Gracias! Es importante, hoy y cada día, visibilizar nuestro desacuerdo y decir bien alto que estamos aquí, que somos muchas y que tenemos voz.

  2. ES UN
    | Responder

    Es un tema que últimamente sale mucho y muy controvertido. Opino exactamente igual que tú ?, pero veo como mujeres de nuestra edad e incluso mayores creen que es una medida muy buena para mejorar en corresponsabilidad, obviando así los derechos y necesidades de los bebés que, como dices, lo que quieren y necesitan es estar con su mamá. Y por supuesto, no olvidar que mis hijos quieren mis tetas, no las de su padre, y quieren mi olor, y no el de su padre… porque es lo que conocen después de 9 meses dentro mío… y ésto es así, es biología, es instinto, y es necesario que sea así. Se cargan la crianza y nos venden, de nuevo, una mierda (bien envuelta en colores brillantes) pero una kk a fin de cuentas: las semanas de ellos no son transferibles y las nuestras sí!!! Holaaaaaa!!! Hay alguien ahí?? Y claro que seguiremos sufriendo discriminación laboral porque las embarazadas somos nosotras, las que parimos somos nosotras. Y seguirá siendo así. Y ellos, esas semanas obligatorias (y las otras no obligatorias), las usarán para lo que quieran, que en el mejor de los casos será para compartir crianza, pero ya veo el panorama en otros casos (no se hace corresponsable una pareja que hasta entonces no lo era).
    Así que señores (sí, señores) que se encargan de hacer estas leyes: observen la realidad, valoren las necesidades de los bebés, ofrezcan medidas que favorezcan que ellos (el futuro) las tengan cubiertas, visibilicen el trabajo que hacemos las madres y así… infinito.
    mapa

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