El miedo al parto

El miedo es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza y que se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano.

Desde un punto de vista biológico, el miedo es un mecanismo de supervivencia que nos permite responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia con tres tipos de respuesta: luchar, paralizarse o huir. El sentimiento de miedo produce una serie de cambios fisiológicos inmediatos: aumento de la presión arterial, de adrenalina, de la glucosa, el corazón se acelera, la sangre se concentra en músculos mayores (piernas)… Así, el miedo es normal y beneficioso para el individuo y para su especie.

Desde un punto de vista psicológico, social y cultural, podemos aprender a temer objetos o contextos, y también podemos aprender a no temerlos. Se relaciona con otros sentimientos así como con diferentes elementos de la cultura.

¿Por qué tenemos miedo al parto?

El parto es un proceso fisiológico, como respirar, hacer la digestión o dormir. El cuerpo de la mujer está diseñado y preparado para gestar y parir. Lo hacemos desde hace miles de años con mucho más éxito del que pensamos…

Hay varias categorías de miedos respecto el parto:

Miedo al dolor

Es el miedo más frecuente en nuestra sociedad. Según afirma Penny Simkin, es una experiencia real y subjetiva, nadie puede valorar el dolor de la mujer ni las percepciones y sensaciones vividas (2007). La atención y acompañamiento al dolor es una parte crucial en la atención al parto. El dolor no es necesariamente sinónimo de sufrimiento: se sufre cuando hay un trato que no es correcto, cuando no hay un acompañamiento de calidad, o si vives el proceso sola o con desatención en tus necesidades, cuando aparece la indefensión.

Si sabes que el dolor es un mecanismo al servicio del parto, si te sientes apoyada por las personas que te acompañan, si tienes confianza en la capacidad de tu cuerpo para parir y de tu hijo o hija para nacer, entonces es posible que el dolor no se viva como un sufrimiento innecesario. Sin embargo, el umbral y la vivencia son muy subjetivas así que hay que estar pendiente de atender este dolor adecuadamente.

Miedos creados por el entorno social

son miedos introducidas por el context social como los relatos de nacimiento dentro de la familia (a veces son historias de terror, no de nacimientos) o miedos creados por el sistema sanitario, que mira el proceso reproductivo de la mujer como una enfermedad. Los medios de comunicación también contribuyen creando opinión y influyendo en la percepción que tenemos sobre el parto y la experiencia de la maternidad / paternidad, potenciando que la sociedad crea que los partos de verdad deben ser iguales a los partos de ficción.

¿Quién de nosotros no ha oído historias de parte estremecedoras? A veces parece que haya un «concurso» implícito para ver quien lo pasó peor… Aunque la intención puede ser buena (preparar la mujer para la posible adversidad), menudo no se acompañan de una autocrítica o recomendación para que la mujer pueda evitar esa situación, sino que se atribuyen a la mala suerte, por lo tanto la mujer está indefensa porque entiende que no podrá hacer nada para evitar esta posible situación.

En este sentido, debemos tener en cuenta que algunas historias de parte pueden ocultar una mala atención o incluso una experiencia de violencia obstétrica de la que la propia mujer no es consciente: menudo somos víctimas de intervenciones innecesarias que hemos permitido en nombre del miedo y ante esta carta sí estamos indefensas.

Miedo después de una experiencia traumática

El parto es una experiencia física y sexual muy intensa que puede despertar la "Memoria del cuerpo". Las manipulación del cuerpo de la mujer sin su permiso, con la pérdida de autonomía, producen indefensión, vulnerabilidad, y una vivencia traumática y violenta del parto.

El momento del parto es un momento muy sensible, en que podemos sentir que perdemos el control sobre nuestra psique y sobre nuestro cuerpo. Si en este contexto se activa el recuerdo de una experiencia traumática relacionada con la sexualidad, puede que el parto se detenga o s'enlenteixi, debido a los efectos hormonales del miedo. No olvidemos que el parto es una experiencia de la vida sexual de la mujer.

Por lo tanto, si eres conscientes de haber sufrido una experiencia traumática de tipo sexual durante tu vida, sería oportuno avisar a los sanitarios que te atienden para que tengan un cuidado extremo. De igual forma, la indicación general para los sanitarios debería ser tratar todas las mujeres de parto con esta cuidado extremo, porque puede que, en el caso de abuso sexual en la infancia, la mujer ni siquiera sea consciente de haberla sufrido y puede activarse el recuerdo durante el parto, con todo lo que conlleva.

Miedo por la seguridad propia o del bebé

Este tipo de miedo se produce por la desconfianza en el entorno, la falta de información respecto el parto, la inseguridad en el espacio donde se ha de parir, la falta de intimidad… Las necesidades de seguridad de la madre hacia ella y su bebé deben ser cubiertas para el buen desarrollo del parto / nacimiento. La mujer tiene que parir en el lugar en el que se siente más segura.

Para aumentar tu seguridad en el parto, es importante informarse bien y hacer un plan de parto con tiempo y de forma consciente.

Miedo a la violencia obstétrica

Muy relacionada con la anterior, pero sutilmente diferente. Es un miedo sordo, que no sabemos de dónde viene, que no sabemos nombrar pero que vivimos a menudo en la atención sanitaria a los procesos reproductivos de las mujeres, fruto de una sociedad patriarcal y de un exceso de intervencionismo médico. Forman parte de esta violencia intervenciones innecesarias, que tenemos desgraciadamente normalizadas, hasta la falta de respeto, trato despectivo, comentarios fuera de lugar… Hay muchos profesionales comprometidos con un trato más humanizador del nacimiento, pero otros que no quieren cambiar una situación que para ellos y ellas es normal, cómoda, que siempre ha sido así. Hablaremos con más profundidad en un post próximamente.

Miedo respecto a la propia capacidad como madre o a no cumplir con cánones de género

Son miedos relacionados con la idea de las propias capacidades para enfrentar el parto, el autoconcepto, nuestras características emocionales, intelectuales, físicas, afectivas…. Los estereotipos de género basados ​​en la idea más o menos inconsciente de la mujer como pasiva, obediente, que no pone en duda la superioridad del médico nos hacen sentir miedo a pedir lo que necesitamos, miado a no donar la talla, miedo a cambiar de opinión, a no cumplir con lo que se espera de nosotros, que seamos una «buena paciente» y que nos "comportamos" en el parto: que no llamamos, que no perdamos el control, que no protestan… Cuando precisamente para que el parto se desarrolle adecuadamente es necesario no limitar las expresiones naturales de las mujeres: gritar, moverse, perder el control, protestar…

¿Cómo afecta el miedo en el parto?

El miedo dispara los niveles de catecolaminas (hormonas del estrés), que inhibe la secreción de oxitocina (la propia, no la sintética que no tiene nada que ver…), generando partos más lentos y más largos. Si no hay suficiente oxitocina, el parto se detiene. El miedo puede llegar a paralizar la evolución del parto. El sentimiento de miedo aumenta la percepción del dolor y del sufrimiento y se asocia a partos más instrumentados y mediados.

Dick-Read (1959) describió que el sentimiento de miedo durante el parto en la mujer activa el sistema simpático y provoca que la sangre se distribuya a otras regiones del cuerpo para que pueda ser utilizada por el resto del cuerpo para huir o luchar ante una situación de peligro. Como resultado, el útero recibe un aporte insuficiente de oxígeno, generando una reacción de dolor.

Otro estudio revela que las variables más importantes para conseguir que el parto sea una experiencia positiva son por una parte, que la mujer sienta que tiene el control y, por otra, el apoyo de una comadrona (O Waldenström, 1999), y otro afirma que el miedo tiene una relación más fuerte que el estrés con el dolor y la duración del parto, añadiendo que la epidural disminuye inicialmente el dolor, pero las mujeres que la usan tienen más miedo. (Alehagen S, Wijma B, O Lundberg, Wijma K 2005)

¿De dónde procede tu miedo?

Te propongo que pienses en tus miedos y los clasifiques según las categorías expuestas más arriba. Busca información veraz sobre cada aspecto que te genere miedo e intenta buscar soluciones a cada uno de tus miedos. Desde MaternArt podemos ayudarte a neutralizar algunos de estos miedos y buscar respuestas para otros. Si ves que el miedo te paraliza, pide ayuda.

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