Vínculo de apego seguro o como educar personas seguras de sí mismas

Seguramente has oído hablar del concepto de vínculo o de apego, pero quizás no sabes cómo llega a ser de importante y trascendente en la vida adulta.

«No lo cojas en brazos, que se acostumbra…»

«No lo metas en tu cama, que no lo sacarás…»

«No le hagas caso cuando llore, te chantajea…»

¿Habéis oído estas frases alguna vez?

Son ejemplos habituales de situaciones en que se desprecia el vínculo seguro en favor de un vínculo más inseguro.

¿Por qué? Tiempo atrás se pensaba que un niño o niña independientes serían adultos independientes. La investigación, la neurociencia y el instinto han demostrado que esto es una creencia irreal que no corresponde con las necesidades de los bebés y las niñas y niños pequeños, sino más bien va en su contra.

¿Por qué tiene que ser un niño de dos años independiente? ¿Qué queremos exactamente: que no nos necesite? ¿Que cubra sus necesidades emocionales y de aprendizaje social a través de muñecos o, peor, videos de youtube? Como dice aquel, «el mundo a veces da señales de haberse vuelto loco»…

Es necesario que el niño o niña pequeños sean totalmente dependientes para convertirse en personas independientes y seguras cuando les toque evolutivamente.

¿Qué es el vínculo?

Según el diccionario, el vínculo es la unión, relación que existe entre dos personas. Puede ser sanguíneo, familiar, de amistad, laboral, afectivo ... puede ser malo o puede ser bueno en función de lo que este vínculo nos haga sentir ...

La’apego es el tipo de vínculo afectivo que establece el bebé con las personas que se ocupan de él, cubren sus necesidades básicas, lo cuidan y le dan seguridad emocional.

Según John Bowlby (1951), «el recién nacido y el niño han de experimentar una relación continua, íntima y cálida, con la madre (o figura sustituta permanente) en el que ambos puedan encontrar tanto satisfacción como placer».

Los conceptos de PLACER y SATISFACCIÓN son claves en esta definición: no basta con tener cubiertas las necesidades básicas (comida, calor y seguridad) sino que hay que sentirse querido para desarrollar un vínculo positivo. «Me merezco ser amado». Así, lo que llamamos «pasar tiempo de calidad con los hijos» implica que tenemos que sentir placer y satisfacción al compartir tiempo y espacio.

ASPECTOS CLAVE:

  • Lo más importante de la teoría del vínculo afectivo de apego consiste en entender que un ser humano desde su nacimiento necesita desarrollar una relación segura con el menos un cuidador principal para que su desarrollo social y emocional se produzca con normalidad.
  • El establecimiento de este primer vínculo fundamenta la seguridad del niño pero también firma la futura seguridad del adulto, por tanto demarca la dinámica a largo plazo de las relaciones entre las personas.
  • El vínculo se desarrolla también en otros mamíferos como mecanismo de supervivencia.
  • Epigenèticament, la conducta de vínculo es una estrategia evolutiva humana de supervivencia. Los niños se vinculan instintivamente a quien los cuida y se muestra sensible y receptivo a sus interacciones, con el fin de sobrevivir. La meta biológica es la supervivencia y la meta psicológica, la seguridad.
  • El ansiedad por separación o el dolor después de la pérdida de una figura de apego se consideran respuestas normales y adaptativas de un niño o niña vinculados, no trastornos ni desviaciones.

Pero, ¿qué significa el concepto «vínculo de apego seguro»?

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El vínculo de apego se mueve en un continuum en el que se desarrollan cuatro formas fundamentales: vínculo seguro, evitativo, ambivalente y desorganizado. El tipo de vinculación se moverá hacia un lado u otro del continuum en función de las experiencias y de las conductas que el niño o niña tenga que poner en marcha para conseguir una respuesta del adulto. Así se puede convertir en un patrón de conducta estable que determine su relación con el adulto con quien se vincula y con las personas con las que se vincule en el futuro.

Un vínculo de apego seguro es el primer paso para una vida más plena y feliz. Todos deseamos lo mejor para nuestros hijos y deseamos que se sientan seguros y queridos, pero no siempre sabemos cómo hacerlo para que así sea. No basta con decirles esto cada día si no se lo demostramos.

Todos tenemos vínculos con las personas de nuestro alrededor, que pueden ser emocionales o no. El vínculo seguro es un tipo de vinculación afectiva que asegura adultos más asertivos, seguros de sí mismos y con más herramientas emocionales para enfrentarse a las adversidades. esta capacidad puede trabajarse desde el vientre materno y tiene efectos tanto en el bebé como en sus padres y en la pareja que ambos forman. El vínculo seguro es el tipo de vínculo más deseable que se establecerá, en primera instancia, entre madre y bebé, y que facilitará el desarrollo emocional sano del niño o niña.

En nuestra sociedad hay un montón de obstáculos, aceptados socialmente, que dificultan el establecimiento de este vínculo seguro. Tan es así que se confunde un niño seguro con un niño desvinculado. Es decir, se interpreta que un niño o niña que no llora cuando se queda con personas desconocidas es un niño o niña seguro, cuando en realidad puede que haya un problema de vinculación afectiva. Se pretende que los pequeños se queden en la guardería un montón de horas sin que lloren y a eso lo llamamos «niños independientes»… Ahora sabemos que estos niños que no lloran pueden desarrollar un estilo de vinculación evitativa y esto marcará sus relaciones en el futuro.

¿Como deben ser independientes niños de uno o dos o tres años? Precisamente que lloren y enfaden es la respuesta normal y que nos esperen con ansia y no quieran separarse de nosotros cuando volvamos a estar juntos, también.

No es objeto de este post juzgar el hecho de que necesitamos dejar los hijos o hijas pequeños en guarderías para ir a trabajar, o simplemente para tomarnos un respiro… Lo que pretendo poner en evidencia es que no les podemos exigir que se queden como si nada en la guardería y no entendamos lo que está pasando a su psique en realidad. Lo que se pone en evidencia nuevamente es que la sociedad no otorga a la pequeña infancia el valor que tiene ni le concede el espacio que necesita para poder desarrollarse emocionalmente de una manera óptima. Es una especie de’hipoteca perpetua: no promovemos un desarrollo emocional sano desde pequeños y luego pasamos la vida pidiendo educación emocional…

Tenemos demasiada prisa para que crezcan, demasiada prisa para que sean independientes y no les damos las herramientas necesarias para que, cuando llegue de verdad el momento evolutivo, así sea… Para que realmente sean adultos que sepan responder a la adversidad, que llegará sin duda, con herramientas de contención emocional y de afrontamiento.

Una vinculación segura tanto con la madre como con el padre nos permite transitar mejor la crianza, alejar el fantasma de la depresión posparto (en la madre y/o en el padre) y posibles problemas en la pareja. Conocer qué es y cómo desarrollarlo con nuestros hijos asegurará un desarrollo emocional sano y duradero hasta la edad adulta.

Seguiremos hablando de este tema tan importante en próximos posts, donde profundizaremos en cómo desarrollar un vínculo de apego seguro, los otros tipos de vínculo de apego o como la figura paterna puede desarrollar este vínculo sin interferir en el posparto, entre otros temas.

Si crees que el vínculo con tu bebé no es el adecuado, te hace sentir mal sentir que no estás suficientemente vinculada / at con él o ella o está afectando tu relación de pareja, podemos hablar y podemos buscar soluciones juntos.

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