¿Cómo se vincula el padre con el bebé?

Del mismo modo que la madre debe desarrollar una nueva identidad, el padre debe construir también su nueva identidad paterna, de la que se surgirá «la actitud paterna», en palabras de Daniel N. Stern. El tipo de vínculo que se desarrolla entre el padre y su bebé resulta clave para determinar la relación futura con la pareja y con los hijos y / o hijas. Veremos cómo y por qué.

Se suele decir que el padre se convierte en padre cuando ve a su hijo o hija por primera vez, y que en cambio, las madres nos sentimos madres desde el momento en que pensamos a nuestros hijos.

Evidentemente, es una expresión popular y por tanto desprovista de matices: pueden haber muchos casos en los que el hombre ha desarrollado una identidad paterna desde el momento en que se piensa padre. Sin embargo, según Nathalie Nanzen, «la imposibilidad de vivir la experiencia de la paternidad a través de su cuerpo somete el padre a más dudas«. Según la autora de «La depresión posparto» (donde también habla de la depresión posparto paterna), el padre tiene que hacer un trabajo «de adopción» del hijo o hija y que este proceso puede ser obstaculizado cuando no consigue imaginar, pensar, el bebé durante el embarazo. Sería lo que Naomi Stadler denomina «hacer sitio en el corazón «.

En todas las culturas humanas, la familia típica tiene algún tipo de padre, un hombre con vínculo biológico o no que desempeña un papel paternal. Los hombres experimentan el impulso de atender a las crías tanto como las mujeres, expresan el mismo tipo de emociones que las madres al ver por primera vez al recién nacido, exploran su cuerpo y les hablan con voz más aguda, al igual que hacen las madres en todo el planeta Tierra.

La conclusión a la que se ha llegado es que hay alguna red cerebral que se activa por igual en ambos sexos con el cuidado de las crías.

Los padres también experimentan un aumento de las hormonas implicadas en la conducta maternal, como la oxitocina, estrógenos o prolactina. Estas hormonas son las que también inducen la conducta paternal en el caso de los hombres. ¿Como se activa este circuito? Con el contacto cercano y duradero en el tiempo con la madre y los hijos.

Se ha encontrado una disminución en la testosterona que puede hacer que los padres sean menos agresivos y más cercanos a los hijos. Por otra parte, se ha observado que los hombres que duermen con sus hijos tienen disminuida la testosterona por más tiempo. En un estudio se encontró que los hombres que pasaban menos 4 horas diarias con sus hijos eran capaces de reconocer el llanto de su hijo entre el de otros bebés.

Esto significa que los cambios cerebrales que facilitan la conducta paternal se desencadenan por el contacto cercano y duradero en el tiempo con los hijos: además contacto, más cambio. No se trata sólo de estar allí sino de participar activamente en la crianza y cuidado de los hijos. Esto, por otra parte, fortalecerá el vínculo de apego entre ellos e influirá en la autoimagen de él como padre, por lo que será capaz de adelantarse a las necesidades de los hijos y cubrir adecuadamente. De igual forma que ocurre con las madres, esta sincronización hace que percibimos los hijos más fáciles de criar y nosotros mismos mejores padres y madres.

Por último destacar que un estudio encontró que los hombres que se implicaban en la crianza resultaban más atractivos a las mujeres que los que no lo hacían. Aunque parezca superficial, es algo a tener en cuenta en el posparto inmediato y tardío respecto a la relación de pareja, momento en que la mujer siente que debe estar más por el bebé y se dan casos en que el padre se siente apartado. Un padre comprometido en la crianza que pase tiempo con la madre y el bebé entenderá con más facilidad la relación de interdependencia entre ellos y podrá asumir su papel sin estos sentimientos negativos.

El vínculo emocional entre el padre y el bebé

Los padres actualmente están más abiertos a implicarse en la crianza de los hijos. La relación de los padres con los hijos viene determinada por la cantidad de tiempo que pasan juntos, de la implicación del padre en las tareas de crianza y de la constancia en la relación, es decir de la disponibilidad del padre hacia los hijos de una forma mantiguda lo largo del tiempo.

En el posparto, la pareja debe entender que es quien sostiene principalmente la madre, que a la vez sostiene el bebé. En el posparto inmediato y las primeras semanas, la madre tendrá prácticamente las mismas necesidades que el bebé: seguridad, alimento y contención. El padre debe proporcionar todo esto a la madre y dejar el espacio para que la madre pueda proporcionar todo esto al bebé también. Por lo tanto, el padre debe encargarse de un montón de cosas que puede hacer que a menudo se encuentre un poco desorientado o excluido de la relación madre-hijo, si no ha entendido bien la importancia de su labor.

Es necesario que sepa que el vínculo con el bebé lo puede construir día a día, momento en un momento, a través de las tareas de cuidado que necesita durante las 24 horas: cambio de pañales, baño, paseo, porteo … Por lo tanto hay margen de sobra para que el bebé se vincule con el padre, sin tener que interferir en el vínculo natural que tienen madre-hijo. Excepto amamantar, padre y madre pueden hacer las mismas actividades con los hijos. Es importante no olvidar que el cuerpo de la madre es el hábitat natural del bebé, y preferentemente debe estar cerca de ella. Sin embargo, la madre también necesita poder ducharse, comer, vestirse… Y el padre puede aprovechar estos ratos para el cuidado del bebé.

El bebé puede vincularse con la madre y con el padre, sin embargo la relación de vínculo es ligeramente diferente: en la madre busca confort y amor incondicional mientras que el padre supone el punto desde el que explorar el mundo de forma segura. Es por eso que el juego y la relación suelen ser diferentes entre el padre y la madre: la madre arrulla, canta canciones, hace caricias y cosquillas ... el padre tiene un juego más de contacto, de búsqueda de sensaciones, de exploración… Son dos tipos de juego y de relación igualmente importantes y que se complementan entre sí.

A medida que pasa el tiempo, la madre también necesitará un poco más de independencia y recuperar, poco a poco y a su ritmo, parcelas de su tiempo libre. Este es un espacio que necesita 100% de un padre comprometido y preparado para cuidar del bebé sin la presencia de la madre. Muchas mujeres agradecemos poder disfrutar de estos ratos de ocio individual con la tranquilidad de saber que nuestro hijo o hija está en las mejores manos. Esto, nuevamente, repercute directamente en la relación de pareja y también en la autoimagen del padre como tal.

Con el tiempo, el vínculo se iguala entre madre y padre. Sin embargo, la naturaleza del vínculo con una y el otro es sutilmente diferente pero deseablemente complementaria.

En resumen: ¿qué cosas puede hacer el padre para vincularse emocionalmente de forma positiva y constructiva con su hijo o hija?

En el embarazo:

  • Acompañar a la madre a las pruebas de seguimiento del embarazo, leer sobre el embarazo y el parto, el posparto y la lactancia (aprovecha ahora para leer que después será más difícil) y implicarse en la elaboración del plan de parto.
  • Puede aprovechar el cuidado de la piel del abdomen de la madre para poder tocar el vientre y notar las patadas del bebé.
  • Puede cantar una canción al bebé cada día, que sin duda el niño o niña reconocerá una vez nacido y que le puede servir posteriormente para relajarle. Los bebés aprenden a reconocer las voces familiares dentro del vientre de la madre y una vez han nacido, oír estas voces los calma.
  • En el parto, deberá en cuidarse de que se cumple el plan de parto, siempre que sea posible, y no separarse del bebé en caso de que le vayan a hacer pruebas.
  • También puede hacer el piel con piel con el bebé, en caso de que no sea posible que lo haga primero con la madre, y siempre que le apetezca.

En el posparto:

  • Debe ser consciente de que en este momento es prioritario el establecimiento del vínculo entre la madre y el bebé y debe facilitarlo.
  • Puede ocuparse de las tareas de cuidado del bebé, excepto la alimentación que debería estar reservada para la madre, tanto si hace pecho como si hace biberón.
  • Debe sostener emocionalmente a la madre para que ella pueda sostener al bebé. Recuerda que en el posparto inmediato y las primeras semanas, la madre tendrá prácticamente las mismas necesidades que el bebé: seguridad, alimento y contención. Estas necesidades las cubrirá la pareja, pero también debe hacerlo la familia extensa.
  • Procurar que la madre pueda descansar con el bebé el máximo posible.
  • Ocuparse de gestionar las visitas: Quien venga que sea para ayudar o con una fiambrera, sino que esperen a los tres meses como mínimo.
  • Ocuparse de las tareas del hogar. La madre no puede ahora centrar la atención en qué cenaréis o si hay que hacer la colada. Es necesario que se centre en conocer y conectarse con el bebé. Las tareas del hogar las debe gestionar la pareja o buscar un apoyo externo que le eche una mano (¡Ep! idea de regalo ideaaaaaaal!!!)

En la primera crianza:

  • Puede portear el bebé, dormir con el bebé, olerlo, puede vestirlo, cambiarlo, bañarlo…. y darle de comer cuando haga alimentación complementaria.
  • Puede jugar con el bebé, pasearlo, explicarle cuentos, describir imágenes de cuentos o simplemente lo que ve por la calle,…. En definitiva, pasar tiempo compartido con él o ella.
  • Responder a sus necesidades lo antes posible pero sin angustiarse.
  • Leer sobre crianza respetuosa.
  • Forma parte de un grupo de padres.

La paternidad te descubrirá mucho sobre ti mismo. Puedes tener momentos en que te sientas confuso o perdido… Confía en ti y habla mucho con tu pareja. En esta etapa la comunicación, la asertividad y la generosidad son claves para determinar la relación futura tanto con la pareja como con tus hijos e / o hijas.

Si alguna situación o sentimiento te hace sufrir, no dudes en pedir apoyo. El padres pueden sufrir mucho ya menudo este padecimiento puede pasar desapercibido.

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