Violencia obstétrica, violencia de género

El 25 noviembre, como cada año, se conmemora el Día contra la violencia de género en todo el mundo. Este día se celebra desde 1999, cuando la ONU reconoció esta fecha como Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en recuerdo de las hermanas Mirabal, Minerva, Patria y María Teresa, que fueron asesinadas el 25 de noviembre por ser opositoras al dictador de la República Dominicana, Rafael Leónidas Trujillo.

Imagen de Chick McClure

Pero la conmemoración no se acaba el día 25 noviembre. durante 16 días se llevan a cabo actividades reivindicativas contra la violencia de género. Esta campaña internacional promovida por la ONU, Los 16 Días de activismo contra la violencia de género, finaliza el 10 de diciembre, coincidiendo con el Día de los Derechos Humanos.

La violencia contra las mujeres se presenta en muchos ámbitos: física, sexual, psicológica y económica. Estas violencias se interrelacionan y nos afectan en diferentes niveles. Afecta a todas las generaciones, todas las culturas, religiones y países, y no se limita a grupos particulares de mujeres en la sociedad. La ONU calcula que un 70 por ciento de las mujeres experimenta violencia de algún tipo en el transcurso de su vida.

Tal como indica Hortensia Vallverdú, médico pediatra, en este artículo, «Un momento especialmente vulnerable a la violencia es el embarazo, parto y puerperio. La violencia ejercida contra las mujeres en esos momentos se ha denominado Violencia Obstétrica (VO)». La OMS la definió así en una declaración publicada el 2014:

En todo el mundo, muchas mujeres sufren un trato irrespetuoso y ofensivo durante el parto en centros de salud, que no solo viola los derechos de las mujeres a una atención respetuosa, sino que también amenaza sus derechos a la vida, la salud, la integridad física y la no discriminación. Esta declaración reclama un accionar más enérgico, diálogo, investigación y apoyo en relación con este importante problema de salud pública y de derechos humanos”.

https://www.who.int/reproductivehealth/topics/maternal_perinatal/statement-childbirth/es/

Recientemente, el 11 de julio de 2019, la’Asamblea General de Naciones Unidas también se ha pronunciado respecto a este tema con un informe de la Relatora Especial sobre violencia contra la mujer, titulado «Enfoque basado en los derechos humanos del maltrato y la violencia contra la mujer en los servicios de salud reproductiva, con especial hincapié en la atención del parto y la violencia obstétrica«.

Hace unos meses fuimos testigos de una aberración de nuestro sistema sanitario y judicial para con una mujer que decidía, de forma consciente, tomarse un tiempo para pensar si parir en casa como tenía previsto o inducir el parto como le recomendaban en el hospital, pasada la semana 42 de gestación. El hecho de decidir pensarlo provocó que los médicos pidieran una orden judicial para realizarle una inducción forzosa que, consecuentemente, terminó en una cesárea.

Si has leído la entrada en este blog dedicada al el miedo al parto, la entrada sobre el libro «Parir» de Ibone Olza y esta donde hablo sobre la importancia del Plan de Parto, entenderás que parir en estas circunstancias es cualquier cosa menos un acontecimiento feliz…

Lo que pasó tiene un nombre y se llama violencia obstétrica.

El objetivo de este post no es otro que PREVENIR la violencia obstétrica, informando sobre su existencia, sus formas, sus consecuencias, las prácticas y convicciones que la sostienen y poniendo el punto de mira en qué hacer para evitarla. No pretendo ni asustar, ni impresionar, sino contribuir con información para que entre todas y todos podamos cambiar las cosas.

Violencia Obstétrica

La violencia obstétrica es un concepto complejo, controvertido y multifactorial que cuenta con legislación en Venezuela, Argentina y México. En la legislación venezolana se define como:

La apropiación del cuerpo y procesos reproductivos de las mujeres por prestadores de salud, que se expresa en un trato jerárquico deshumanizador, en un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, trayendo consigo pérdida de autonomía y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad impactando negativamente en la calidad de vida de las mujeres«.

Como indica la web delObservatorio contra la Violencia Obstétrica (OVO) de la asociación El Parto Es Nuestro, «Aunque España aún no las ha tipificado específicamente, las prácticas constitutivas de violencia obstétrica se encuentran prohibidas en nuestro país, ya que suponen la vulneración de derechos básicos reconocidos en Convenios internacionales, así como en nuestra Constitución: a la integridad física y moral (artículo 15), a la libertad personal (artículo 17) y a la intimidad (artículo 18).»Además, estas prácticas vulneran también la Ley 41/2002, de 14 noviembre, reguladora de la autonomía del paciente.

Imagen de Sharon McCutcheon

A diario se producen abusos de este tipo sobre las madres de parto en los hospitales de nuestro entorno, como obligar a la mujer a parir en posición supina y con las piernas levantadas, alterar el proceso natural del parto de bajo riesgo mediante el uso de técnicas de aceleración, sin estar médicamente justificado y sin informar de todos los pros y contras… Forman parte de la violencia obstétrica intervenciones innecesarias, que tenemos desgraciadamente normalizadas, hasta la falta de respeto, trato despectivo, comentarios fuera de lugar…

Ejemplos habituales son la maniobra de Hamilton (separación de las membranas a mano para provocar el parto), la maniobra de Kristeller (presión en el fondo del útero para forzar la salida del bebé), las episiotomías detectan causa justificada el mal justificado, cesáreas no justificadas (que sorprendentemente dentro de una misma comunidad pueden oscilar entre el 26% en 68%, cuando la OMS recomienda que no supere el 10%) o provocadas por una «cascada de intervenciones» previa, inducciones programadas sin justificación médica real, o intervenciones didácticas, para las que tenemos que dar consentimiento y raramente lo piden.

Una forma de violencia obstétrica también es la desinformación o información parcial, por la que recibimos la información favorecedora pero no la información relativa a efectos secundarios, o bien se banalizan, distorsionan o desprecian.

Este tipo de violencia a menudo viene de manos de mujeres, ya sean comadronas u obstetras. Y es que se trata de un abuso del poder médico, más que de hombres sobre mujeres estrictamente. Es fruto de un sistema patriarcal que ejerce su poder sobre el cuerpo de las mujeres.

Si miramos atentamente la definición de violencia obstétrica de la ley venezolana, la violencia obstétrica hace referencia a un maltrato institucional sobre la salud reproductora de las mujeres. Esto incluye toda nuestra vida sexual: menarquia, ciclo menstrual, control de la concepción, embarazo, parto, lactancia, climaterio…

¿Has vivido alguna de estas situaciones?

  • Deciden por ti cuál es el mejor método anticonceptivo o no te explican apropiadamente la letra pequeña de los anticonceptivos, haciendo un sesgo en la información que facilitan.
  • Banalizan y medicalizan procesos como el dolor menstrual o el climaterio sin informarte ni vigilar los efectos secundarios que pueden tener sobre tu salud y sin ofrecerte tratamientos alternativos ni estudiar el origen del malestar. Un ejemplo claro son los años que se tarda en diagnosticar la endometriosis.
  • Atribuyen a las hormonas molestias o síndromes sin pruebas que lo corroboren.
  • Minimizan los efectos secundarios de los anticonceptivos y te recetan más medicación para esconder los síntomas presentes.
  • Te dicen que el plan de parto no es necesario, te dicen que no saben qué es, te dicen directamente que no se le leerán.
  • Te dicen cuando estas «limpia» si has perdido un hijo, como si hubieras estado sucia alguna vez, y banalizan tu dolor.
  • T'infantilitzen y abusan de su superioridad en información.
  • Se olvidan que estás allí expuesta y dejan entrar a todos a ver el espectáculo ( dile parto, dile ecografía vaginal)
  • Te hacen tragar protocolos y cuando se te ocurre preguntar te tratan de forma despectiva y tienes que dar tú las explicaciones.
  • En el parto te dicen que tu hijo puede estar sufriendo sin pruebas que lo demuestren porque tardas «mucho» a dilatar, según unos estándares obsoletos, y te invitan amablemente a hacer una cesárea.
  • En el parto te dicen de forma directa o indirecta que no grites, que no te quejes, que no col·labores…
  • Se ríen, de forma condescendiente o directamente en tu cara, si dices que no quieres epidural o cualquier otra «ocurrencia». Y si se te ocurre decir que quieres parir en casa, te amenazan con los peores pronósticos sin fundamentar ninguno de sus argumentos.
  • Te tratan con condescendencia, de manera paternalista, con exceso de educación pero que no se traduce en respeto hacia tu persona ni tus necesidades.
  • Te meten prisa para que dilates y paras, si no te amenazan con cesárea o fórceps.
  • Tratan el acompañante como un mueble que más bien estorba.
  • Te hacen episiotomía sin que esté justificada y luego te hacen el «puntito para el marido«, condenando tus futuras relaciones sexuales.
  • Te limitan las horas en que puedes ir a ver a tu bebé en la UCIN, tienes que pedir permiso para amamantarlo tu misma, te envían a casa con una cesárea cosida hace 48 horas y te pasas el día esperando que sean las horas estipuladas para ver a tu pequeñ@ que está separad@ de ti.
  • No te ayudan con el establecimiento de la lactancia y a la primera te dicen que des biberón.
  • Deciden por ti que ya es hora de que dejes de tener hijos.
  • Juzgan si es momento o no tener una criatura.
  • Deciden como parirás la próxima vez que se te ocurra quedarte embarazada.
  • Atribuyen a la lactancia problemáticas que no tienen nada que ver y te proponen o te ordena complementarla con leche artificial o dejarla directamente.
  • Juzgan tu manera de criar sin argumentos basados ​​en la ciencia para que duermes con el bebé, o la coges, o le das pecho a demanda… O bien te fuerzan a amamantar esgrimiendo argumentos apocalípticos.
  • No se actualizan, simplemente «aquí se ha hecho siempre así».
  • Te invito a añadir a los comentarios otras situaciones que hayas vivido…
Imagen de Noah Buscher

Soy consciente de que este tema puede despertar animadversión a quien lo lea. Puede ser difícil de creer que quien te ha de proteger y velar por tu salud puede estar vulnerándola en realidad con su práctica. No pretendo acusar todo el sistema sanitario de atención a las mujeres de maltrato; trato de exponer un tipo de violencia que, pese a quien le pese, existe y produce enfermedades y trastornos físicos y psicológicos, es lo que se llama iatrogenia (producción de efectos nocivos debido a la actuación médica) que van desde las dificultades para iniciar y mantener el vínculo y la lactancia hasta trastornos de estrés postraumático o depresión, dificultades para controlar el esfínter anal o dolor en las relaciones sexuales, entre otros.

Negar la violencia obstétrica es cada vez más difícil, sobre todo si las mujeres la hacemos visible y si le ponemos nombre a lo que vivimos y podría haber sido de otro modo. Un recuerdo más amable…

Nacen niñas y niños cada día. Es un acto cotidiano. Pero para cada mujer y cada bebé el embarazo, el nacimiento y el posparto son momentos trascendentes que se recordarán y acompañarán toda la vida y deberían acompañarse con el respeto que merecen.

En un próximo post hablaremos sobre cómo las usuarias somos menudo cómplices de esta violencia de forma inconsciente, como los profesionales sanitarios podrían mejorar la atención a las mujeres en la etapa perinatal y qué podemos hacer las usuarias para evitarla.

Para terminar, te invito a ver el fantástico corto titulado «Por tu bien» que realizó Icíar Bollaín para la campaña de El Parto es Nuestro respecto a la violencia obstétrica y como de normalizada la tenemos en nuestro entorno.


Referencias:

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