¿Por qué SÍ deberías informarte BIEN antes del parto?

Hay muchas razones para informarse bien antes del parto, especialmente si quieres que este sea respetado y consciente. La primera y fundamental, porque se trata de un proceso fisiológico que pasa en nuestro cuerpo pero que sucede en un contexto determinado, en un lugar determinado y es atendido de una manera determinada que depende del bagaje, experiencia y punto de vista de la persona que la atiende, de la persona que acompaña y de la mujer que pare. Por estos motivos, es recomendable no dejarlo todo al azar y tomar conciencia de todo lo que podemos elegir.

En segundo lugar, no se trata de divinizar el parto pero tampoco de banalizarlo: es algo que pasa cada día en todo el mundo, pero por eso no deja de ser importante ya que se trata para cada mujer y hombre del nacimiento de su hijo o hija. Ni más ni menos. Yo creo que es bastante importante, ¿verdad?

Por eso, de lo que se trata es de responsabilizarse del proceso y aprender a elegir en base a nuestros conocimientos, sentimientos, deseos, intuiciones y expectativas. A través de nuevos conocimientos cambiamos (o no) o enriquecemos nuestros deseos, expectativas, sentimientos y estamos en condiciones de elegir mejor.

Hablamos delembarazo y parto consciente cuando la mujer y la pareja toman decisiones totalmente informadas, es decir, cuando han buscado la información más adecuada y contrastada y han valorado los pros y contras de todas las posibilidades. Teniendo en cuenta esta información y su situación personal, toman decisiones responsables sobre lo que desean para recibir a su hijo o hija. Todo este trabajo tiene un valor enorme de crecimiento como padres y como pareja. Hay que hacerlo en equipo, conjuntamente y asumiendo el papel de cada uno.

Hay que decir, sin embargo, que este viaje de conocimiento no está exento de riesgos… Puedes descubrir un nuevo punto de vista que te haga cambiar otros aspectos de tu vida. No en vano, la maternidad / paternidad es una crisis vital (crisis en el sentido de cambio) que puede representar una oportunidad de crecimiento, expansión y evolución.

¿Te atreves?

«No hace falta, ya me dirán allí lo que tengo que hacer.»

Hay que saber que el parto es un momento vital muy importante que quedará grabado en la memoria de ambos, que la mujer entra en un estado alterado de conciencia, que necesita sentirse segura y apoderada. Así no vale que te digan "ya nos lo iréis pidiendo sobre la marcha…"Porque no es verdad. La toma de decisiones debe hacerse mucho antes, así como su defensa.

Además, en el parto la mujer necesita bajar el nivel de estimulación cortical, esto quiere decir que no se debe molestar a la mujer con preguntas, no es momento de debates ni discusiones. Es mucho mejor haber presentado el plan de parto con antelación, haberlo debatido con los profesionales sanitarios y asegurarse de que forma parte de la historia clínica para que cuando llegue el momento los sanitarios no tengan que hacer más preguntas de las necesarias. Es aquí donde podemos descubrir cuál es su punto de vista, o el de la institución, en relación al plan de parto y recordar lo que dice Judith Lothian al respecto: "Los planes de parte son bien recibidos allí donde se hacen bien las cosas".

«¿Por qué hacer un plan de parto? El día del parto ni siquiera lo miran!»

Desde un punto de vista jurídico, el plan de parto se convierte en un documento de consentimiento / rechazo informado respeto tus necesidades, deseos, expectativas y preferencias sobre las actuaciones del personal sanitario en tu parte, siempre y cuando forme parte de tu historia clínica. Si forma parte de la historia clínica, ¡más vale que se lo miren bien!

Por otra parte, redactar un plan de parto tiene muchos beneficios que puedes leer en este post sobre el plan de parto.

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«Los médicos son los que saben»

¡Pues claro que saben! I deben intervenir siempre que sea necesario. Pero tienes que buscar el / la profesional o profesionales en quien confiar de verdad.

Hay que decir que hay muchos profesionales comprometidos con un trato más humanizador del nacimiento, Sin embargo otros que no quieren cambiar una situación que para ellos y ellas es normal, que siempre se ha hecho así, que responde a protocolos obsoletos… Hay jerarquías dentro de los hospitales difíciles de cambiar… Hay que reconocer los buenos y buenas profesionales que cada día luchan para que la atención a las mujeres sea la mejor para ellas y sus bebés y reconocer las buenas prácticas, sin embargo hay que seguir luchando para mejorar las cosas entre todos, profesionales sanitarios y usuarias, por el bien último de los bebés.

«Todo está protocolarizado, no se puede escoger nada…»

Durante el proceso de redacción del plan de parto, es importante pedir al hospital que te faciliten los protocolos de atención al parto que utilizan. Estás en todo tu derecho de pedirlo y ellos en la obligación de facilitarlos. Con esta información te podrás hacer una idea de cómo atienden los partos y de si son bastante respetuosos respecto lo que tú deseas y esperas. Te puede servir también para valorar si es el mejor lugar donde parir, o bien si será necesario especificar muy bien (y luchar esto, digámoslo claro) qué no quieres para tu parto y qué sí quieres. Los protocolos no son leyes y tú puedes pedir cambios para tu parto. ¡Quién sabe si abrirás la puerta a cambios permanentes que favorezcan todas las mujeres!

«Por mucho que me informe, lo que tenga que ser será.»

Es cierto que un parto no se puede planificar 100%. Nadie en su sano juicio puede asegurarte que tu parto será de una forma u otra, eso está claro. Es cierto que siempre pueden haber complicaciones, sería ingenuo no pensarlo, sin embargo es menos probable que ocurra con un sentimiento de seguridad y de respeto por tu proceso fisiológico. I, si pasa, también habréis pensado lo que preferís, ya que en el Plan de parto puedes dejar constancia de tus necesidades, preferencias, deseos y expectativas en el caso de que se tenga que hacer una intervención tipo cesárea, o sea necesario ingresar al bebé en la UCIN.

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«Que otras hayan tenido un mal parto, no quiere decir que yo lo tenga.»

Evidentemente, ¡faltaría más! Mal iríamos si todos los partos tuvieran que acabar con episiotomías terribles o cesárea de urgencia, o con el sentimiento de que te falta algo aunque el niño y tú estáis «bien»…

El caso es que la OMS apunta a que los partos que necesitan intervenciones deberían ser entre un 10 y un 15% y nos encontramos que en realidad las intervenciones son mucho más numerosas, con una diferencia importante entre el sector público y el privado. sospechoso, no? (puedes consultar los documentos «La atención al parto en España» y «Nacer en horario laboral») De lo que se trata es que te puedas asegurar al máximo que el nacimiento de tu hija o hijo será respetado, tal y como tú decidas.

«Al final, todo depende de quien te toque, no hay nada que hacer…»

En nuestro sistema sanitario, a diferencia de otros países de la Unión Europea, no conocemos el equipo que nos atenderá en la sala de partos del hospital, lo que nos facilitaría un poco el proceso. Podemos resumir las mejores condiciones psicológicas para el parto en tres puntos:

  • que la mujer se sienta segura (una sola mirada poco amigable puede hacer que el parto se interrumpa o se detenga),
  • tranquilidad (tiempo),
  • y baja estimulación cortical (no se debe molestar la madre con preguntas, no es momento de debates ni discusiones, para eso está el acompañante…)

En general, si el parto es bueno, la mujer sentirá un incremento de su autoeficacia y de su autoestima: se sentirá apoderada. La forma en que transcurre el parto puede afectar profundamente su autoestima, el periodo perinatal, el vínculo con el bebé y la relación con la pareja. Vale la pena, pues, esmerarse en hacer un plan de parto y asegurarse de que el equipo que haya respetará nuestros deseos, expectativas, preferencias y necesidades, siempre que madre y bebé estén en óptimas condiciones (algo que será más probable si se respetan los tres puntos antes mencionados). La relación con los sanitarios, pues, no puede ser una relación desigual de poder, sino una relación de servicio basada en la confianza y el respeto.

«En mi primer parto todo fue bien, así que espero que en este segundo también… «

Si te sentiste respetada, escuchada, acompañada… mi enhorabuena! ¡Así deberían ser todos los partos! Si realmente ibas plenamente informada y tomaste decisiones previas de forma consciente, ¡doble enhorabuena! Sin embargo, no es aconsejable dejarlo todo en las manos de la suerte, y siempre aconsejo hacer un plan de parto y presentarlo con suficiente antelación. Ojalá no hubiera que hacerlos pero todavía hay muchas cosas que mejorar…

Por otra parte, se da un fenómeno en muchas mujeres que han vivido partos muy intervenidos de «fidelidad al parto»: se trata de un sesgo positivo por el que las mujeres tienden a valorar de forma positiva experiencias que de forma objetiva han sido negativas. Esto puede deberse a una falta de información, a que fueron manipuladas (recibieron información sesgada) o simplemente vergüenza de admitir que no fueron bien atendidas…

Un ejemplo es la mujer que explica alegremente que «su ginecólogo tocó algo pocos días antes del parto para «animar la cosa» » y probablemente fue víctima de una maniobra de Hamilton, que implica importantes riesgos de los que no fue informada. La importancia de este concepto radica en que la verbalización de malas experiencias de parte como positivas legitiman violencia obstétrica que sufrimos en la atención al parto como un trance necesario para ser madres. Legitima también la mutilación, la desinformación y la infantilización de las mujeres.

«¿Pero qué hay que saber para parir? Lo llevamos haciendo miles de años!»

El parto es un proceso fisiológico, como respirar, hacer la digestión o dormir. El cuerpo de la mujer está diseñado y preparado para gestar y parir. Y lo hacemos desde hace miles de años con mucho más éxito de lo que pensamos. Tienes toda la razón en pensar que, en realidad, no hay que saber nada para parir.

El problema es que la atención al parto tradicionalmente tiende a patologizar procesos fisiológicos y a intervenir en exceso. Una comadrona experimentada y respetuosa, se sentaría al lado de la parturienta para animarla y para vigilar el proceso sin intervenir demasiado. Pero esto puede no pasar según quien te atienda, o quizá ante la angustia de la parturienta el sanitario o sanitaria se vea obligado a hacer "algo"…

Por esta razón, si tienes suficiente confianza en tu cuerpo y en la capacidad de tu bebé por nacer, te fecilicito y también te recomiendo que hagas un plan de parto para aumentar las posibilidades de que tus expectativas se cumplan, que te informes de cómo podrían atenderte los hospitales de tu alrededor y tomes decisiones conscientes en base al conocimiento. ¡Adelante!

«Es que no quiero saber nada, gracias (me da demasiado miedo).»

Como decíamos arriba, el parto es un proceso fisiológico, como respirar, hacer la digestión o dormir. El cuerpo de la mujer está diseñado y preparado para gestar y parir. Es normal tener cierta miedo al parto. Hay cuatro tipos de miedo respecto el parto: miedo al dolor (el miedo por antonomasia), miedo creada por el entorno (las historias que te han explicado), miedo después de una experiencia traumática de parto o sexual (que se debería tratar con psicoterapia) y miedo relacionado con la protección de la madre y el bebé (miedo por su seguridad).

El miedo dispara los niveles de catecolaminas (hormonas del estrés), que inhibe la secreción de oxitocina, generando partos más lentos y más largos. El miedo puede llegar a paralizar la evolución del parto. El sentimiento de miedo aumenta la percepción del dolor y del sufrimiento y se asocia a partos más instrumentados y mediados. Te invitamos a visitar las entradas sobre el miedo al parto y sobre el plan de parto para que puedas ganar más seguridad y no te gane el miedo.

«Esto es una moda feminisita y yo creo en la igualdad.»

Fantástico, porque ¡el feminismo es igualdad! ahora bien: no paren los hombres, parimos las mujeres. Así pues es lógico que el movimiento feminista también luche por el parto respetado. Resulta que lo que se pide no es ni más ni menos que se cumpla con la legislación vigente y unos derechos reconocidos, que se respete nuestra fisiología y nuestros tiempos, que no desprecien nuestras opiniones, ni decisiones, que se nos informe adecuadamente y se nos trate como mujeres adultas e inteligentes que somos, capaces de tomar decisiones conscientes.

«Y esto, no pasa ya?»Me responderás. Si fuera así, no existiría el movimiento ni asociaciones que lo reclaman, no habría que hacer planes de parte ni estos estarían reconocidos en las leyes… Las mujeres que han formado estas asociaciones no son «hippies fans del new age», precisamente: hay comadronas, ginecólogas, abogadas, maestras, psicólogas, psiquiatras, médicas, enfermeras… y todo tipo de profesionales. Son mujeres que han sufrido diversas formas de maltrato institucional en la atención a sus partos y luchan para que las que venimos detrás y nuestros bebés disfrutemos de una mejor atención. Te invito a conocer Dona Llum y El Parto Es Nuestro.

Espero haber plantado una semilla en tu cabeza que te lleve a hacerte preguntas y empezar o seguir investigando. Ser madre o padre será de las cosas más importantes que hagas en esta vida, se merece dedicarle tiempo en aprender e informarse.

Si te parece que es demasiado, que no podrás asumir tanta información, contacta conmigo y os assessoraré proporcionándoos información, orientando sesión y acompañándolos en vuestra toma de decisiones consciente.

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